Zurich Maraton de Sevilla 2017
Domingo, 19 de Febrero de 2017

Zurich Maraton de Sevilla 2017

 Cronica:  Jose Antonio González Vega

   El pasado fin de semana  viajé con mi familia (esta vez al completo, mi mujer Sole y mis hijos Sara y Javier) a visitar la ciudad de Sevilla y ya de paso je, je, participar en el maratón que se celebraba el domingo 19 de Febrero.

     El viernes a las 11:00h ya estábamos en la feria del corredor para recoger el dorsal. Después de visitar los diferentes stands que allí había, nos dirigimos a conocer el barrio de Triana y de paso a tapear por sus tabernas, después por la tarde, pateamos todo el centro de Sevilla y el barrio de la Cruz.

El sábado después de realizar una visita guiada por todo Sevilla (como no, pateando también) fuimos a comer la pasta de rigor para el día siguiente tener energía suficiente. Ya por la tarde quedamos con los compañeros de fatiga del día siguiente, los gemelos de Urda (Capi y Alfonso), Dorado y Ramón (el cual viajó con su mujer e hijo).

Después de pasear (sí, patear y más patear, como si no fuéramos a hacer suficientes kilómetros el domingo) por la Macarena y alrededores, nos fuimos todos juntos a cenar (como no, pasta para llenar depósitos).

Y llegó el día D o más bien deberíamos llamarle el día LL por la lluvia que estuvo cayendo toda la noche y que aun caía intermitentemente. Quedamos a las 6:30h para desplazarnos al Estadio Olímpico después de dormir más bien poco (me imagino que por los nervios previos al maratón o por la serenata de ronquidos que les dieron a algunos y si no, que se lo pregunten a Capi y Alfonso ja, ja).

Entre que  aparcamos, nos fuimos a tomar el café de antes (a mí particularmente no me entra) y nos pusimos el traje de “faena”, nos dieron las 8 y pico y nos fuimos a colocar en los cajones de salida (la carrera empezaba a las 8:30h). Yo, por recomendación de Capi, (ha participado en 6 ediciones este maratón) me dirigí a la parte delantera de mi cajón (no sin antes desearnos suerte entre nosotros) ya que al haber tanta gente (14.000 corredores en esta edición) tenía que procurar hacer una salida lo más limpia posible.

Pese a estar rodeado de tantísima gente, allí estaba yo solo esperando el pistoletazo de salida con infinidad de preguntas, ¿qué ritmo llevaré?, ¿lloverá más?, ¿me quito ya el chubasquero?, ¿terminaré bien?, etc.

Tengo que decir que mi intención era hacer el mismo tiempo o un poquito menos que en mi último maratón que corrí el pasado mes de Noviembre en Verona (Italia), donde hice 3h 22min 25seg.

En el mismo instante que dejaba de llover, (ya no llovió más, menos mal) sonó el pistoletazo de salida y nos pusimos a correr. Estando por el km 4 cogí al globo de 3:15h, donde me acoplé con la duda de que pudiera seguirlo. Ya en el km 16 y ante la masificación en torno al globo, decidí despegarme un poco para poder coger aire (me estaba agobiando tantas apreturas) y casi sin darme cuenta pasé por la media (1h 35min 01seg). A partir de aquí pensé que si era capaz de hacer la otra media igual, me saldría un crono que ni me imaginaba al principio y tomé la decisión de no mirar el reloj pese que a cada kilómetro le oía pitar para darme los tiempos de paso, pero yo seguía yendo por sensaciones y no obsesionándome pendiente del reloj.

Iban cayendo los kilómetros y los avituallamientos (tanto agua como isotónica los daban en vaso por lo que para beber la isotónica me tenía que parar porque cuando te salpica a los ojos los irrita un montón). A partir del km 32 noté que no hacía nada más que adelantar a corredores, por lo que te vienes arriba y te dan un plus de energía (o cuando ves a tu familia animándote, que en mi caso estaban en el km 38 a la altura de la catedral, otro empujón para terminar).

Estaba ya en los compases finales cruzando por el puente de la Cartuja cuando oí una voz que gritaba mi nombre y una mano que buscaba chocar la mía (¡que sorpresa!, era otro socio de Puerta Bisagra, Santiago Gómez, el cual había venido para animar a su hijo Santiago, que también disputaba el maratón).

Ya divisaba el Estadio Olímpico y veía el final muy cerca por lo que aumenté el ritmo todo lo que pude para pasar por el túnel de acceso a la pista, llegando al arco de meta y parar el crono en 3h 8min 15seg. ¡TOMA YA! me dije a la vez que alguna lágrima de emoción se me escapó, sobre todo al ponerme la medalla los voluntarios. ¡Había hecho marca personal!

Envuelto en el plástico que te da la organización, estuve esperando la llegada de los compañeros, Capi y Alfonso 3:30h, Ramón 3:38h y Dorado 3:53h. Aunque no le vi llegar, Santiago también completó el maratón.

Después de asearnos, (con la ducha portátil de Alfonso ja, ja) cambiarnos de ropa y encontrarnos con nuestras familias, (aún se me ponen los pelos de punta al recordar el momento en que me abracé a Sole, Sara y Javier y recibir sus felicitaciones por la carrera que me había marcado) emprendimos el viaje de vuelta a casa llegando a última hora de la tarde.

Sin duda ha sido un buen fin de semana en Sevilla.

 

                          

 

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